La AECID y la OIM responden a la situación de emergencia en el sureste de Haití para mejorar el acceso al agua potable.
Resumen de la noticia
La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) desempeña un papel fundamental en la respuesta humanitaria mundial mediante la financiación de iniciativas estratégicas destinadas a reforzar la resiliencia de las poblaciones vulnerables. Desde noviembre de 2025, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), gracias al apoyo financiero de la AECID, ha llevado a cabo acciones que no pasan desapercibidas en el departamento del sureste,en Haití. Bajo el título «Apoyo a soluciones sostenibles y al acceso al agua potable en el sureste de Haití», esta iniciativa de seis meses de duración responde a una emergencia humanitaria: la de una población vulnerable que acoge a más de 166 000 desplazados internos que huyen de la violencia armada en Puerto Príncipe. Estos desplazamientos forzados agravan una situación ya de por sí precaria en la zona, en lo que respecta al acceso a los servicios básicos de agua potable, educación, acceso a infraestructuras sanitarias o disponibilidad de productos alimentarios y alojamiento
Gracias a una financiación de 150.000 euros, la OIM ha llevado a cabo una intervención en dos frentes: por un lado, la recopilación de datos sobre las personas desplazadas y la problemática que enfrentan y por otro, acciones concretas para mejorar en este caso, el acceso al agua potable.
Remodelación de fuentes manuales: agua recuperada
La OIM rehabilitó 15 fuentesmanuales en 2 comunas (6 en Jacmel y 9 en la Vallée de Jacmel). Antes de la intervención, estos puntos de agua estaban completamente fuera de servicio: plataformas agrietadas, paredes colapsadas, sistemas de evacuación obstruidos. En la Vallée de Jacmel, algunas fuentesestaban incluso enterradas bajo depósitos aluviales, inaccesibles para los habitantes. Hoy en día, todos estos equipos están en funcionamiento. Se reemplazaron piezas defectuosas, se restauró la mampostería, se limpiaron los sistemas de drenaje y, sobre todo, se formó a responsables técnicos para garantizar la sostenibilidad de estas infraestructuras. No solo 15 fuentesvuelven a funcionar, sino que cientos de familias recuperan un acceso digno al agua potable, sin recorrer kilómetros ni depender de fuentes insalubres.
Análisis de datospara construir el futuro
La OIM también llevó a cabo una Encuesta sobre el impacto del desplazamiento en el departamento del Sudeste y que tipo de soluciones se pueden proponer para mejora la integración y contar con recursos de base que no supongan mucha presión sobre las comunidades de acogida. El objetivo es medir la integración de las personas desplazadas en sus comunidades de acogida e identificar las necesidades. Solo el 28 % de las personas desplazadas consideran volver a su región de origen. De ahí la importancia crucial de fomentar su integración local mediante soluciones a largo plazo.
El proyecto no termina aquí. En Jacmel, las acciones de la OIM han permitido abordar un problema vital: la gestión de los residuos sólidos en los espacios públicos. La OIM seguirá trabajando en una nueva intervención de 200.000 euros para la rehabilitación de instalaciones sanitarias y gestión de agua y basuras en tres mercados de la ciudad de Jacmel además de trabajar la promoción de la higiene: estas intervenciones no solo buscan reducir los riesgos epidemiológicos, sino que también contribuyen a restaurar un entorno digno y a reforzar los lazos sociales entre las comunidades anfitrionas y las personas desplazadas.
Este compromiso de la AECID, a través de las acciones de la OIM en colaboración con la DINEPA mediante laOREPA del SUR, ha permitido implementar medidas concretas que transforman de manera sostenible las condiciones de vida de las comunidades vulnerables del sureste de Haití. Al fortalecer el acceso al agua potable, rehabilitar infraestructuras esenciales y promover la integración local, estas iniciativas contribuyen a construir un entorno más digno para las poblaciones desplazadas y las comunidades de acogida. Estos esfuerzos destacan la importancia de una respuesta humanitaria, frente a una situación de emergencia silenciosa pero urgente, basada en un enfoque participativo y adaptado a las necesidades locales.