Las actividades generadoras de ingresos: un recurso para alcanzar la autonomía económica de las mujeres y el desarrollo.
Resumen de la noticia
Las actividades generadoras de ingresos (AGI) representan una herramienta fundamental para apoyar la autonomía económica, en particular de las mujeres jefas de hogar que se encuentran en contextos de gran vulnerabilidad. En Haití, donde la precariedad económica y la inseguridad alimentaria afectan a muchas comunidades, el desarrollo de este tipo de actividades estructuradas constituye un camino prometedor para mejorar de manera sostenible el poder adquisitivo, fortalecer la resiliencia y promover la igualdad económicade los hogares.
En el departamento del Sudeste, AECID apoya a ONG como MIPROS, ActionAid y CROSE para implementar iniciativas destinadas a empoderar a las mujeres y fortalecer la economía local. En Haut y Bas Cap-Rouge (Jacmel), MIPROS está trabajando desde mayo de 2025 en un programa integrado que combina capacitación, redes de apoyo y financiación de microproyectos. Este programa permite a 92 mujeres emprendedoras desarrollar actividades en diversos sectores destacando la venta de productos agroalimentarios, artesanía, cría de animales o comercio minorista. En Belle-Anse, ActionAid y CROSE asisten a 10 Organizaciones Comunitarias de Base (OCB) lideradas por mujeres, brindándoles un apoyo sustancial para la creación y gestión de AGI, tales como la transformación de productos agrícolas, la apertura de panaderías o tiendas comunitarias de insumos agrícolas.
Una transformación humana tangible que se refleja en los recorridos de mujeres como Axil Yvrose, residente en Lacroix. Antes del proyecto, ya vendía productos alimenticios como arroz, frijoles, leche o azúcar para cubrir las necesidades de su familia. Sin embargo, ella confiesa: «Mis fondos eran insuficientes, la demanda es fuerte, no podía atenderla.» Gracias al programa, Axil espera desarrollar su actividad y volverse más rentable: «Este proyecto puede ayudarme a cambiar mi visión de la gestión de una pequeña empresa y a asegurar un mejor futuro para mi familia.»
De manera similar, en Oranger, Kentya Altidor, que ya criaba pollos, enfrenta dificultades relacionadas con el alto costo de los alimentos y las enfermedades provocadas por el calor. Ella explica: «Si pudiera producir más pollos, aumentaría mis ingresos y podría pagar la escuela de mis hijos y equilibrar los gastos del hogar.» Ella ve en este proyecto una oportunidad para fortalecer su producción y la estabilidad financiera de su familia.
El enfoque de acompañamiento de MIPROS no se limita a la simple asignación de fondos. También incluye sesiones de capacitación sobre gestión de microempresas, economía social y solidaria (ESS), así como la elaboración de planes de negocio a partir de un modelo común, garantizando igualdad de oportunidades. La inversión en estas actividades ronda los 100.000 euros.
Los desafíos y obstáculos en la implementación de las AGI
A pesar de estos avances, la puesta en marcha de las AGI enfrenta varios desafíos, en particular el acceso limitado al crédito formal, la baja capacidad organizativa de algunas mujeres, las restricciones relacionadas con el contexto sociocultural y los obstáculos logísticos o infraestructurales. La dificultad para hacer sostenibles estas actividades y garantizar un apoyo técnico continuo sigue siendo un reto importante. El proyecto ha puesto en marcha cinco redes de emprendimiento femenino, cada una funcionando bajo un mecanismo de apoyo mutuo basado en la movilización de recursos financieros mediante cuotas y la posibilidad de obtener préstamos sin intereses para sus miembros. Este sistema es especialmente crucial para las mujeres cuyo acceso al crédito formal sigue siendo limitado, permitiéndoles fortalecer su capacidad financiera y su autonomía.
En Pichon, en el municipio de Belle-Anse, el compromiso de mujeres como Joleine Emmanuel transforma la vida rural. Madre de tres hijos, durante mucho tiempo tuvo que recorrer largas distancias para acceder a insumos agrícolas esenciales. Gracias a las iniciativas de ActionAid, Joleine abrirá este verano la primera tienda de insumos agrícolas en Marchasse, permitiendo a cientos de agricultores acceder a semillas de calidad a precios asequibles. «¡Esta tienda representa una esperanza para nuestra asociación! Podremos ganar dinero para cubrir nuestras necesidades y también para hacer crecer nuestra organización», explica con entusiasmo.
Además, el programa promueve buenas prácticas respetuosas con el medioambiente. «Aprendí a fabricar biol, un fertilizante orgánico elaborado a partir de plantas locales. Vamos a producirlo en cantidad para venderlo», destaca. A través de esta iniciativa, Joleine y las otras mujeres de su organización no solo crean una actividad económica, sino que también sientan las bases de un modelo local resiliente, capaz de sustentar la producción agrícola.
Los recorridos de mujeres como Axil, Kentya y Joleine ilustran el impacto humano de un acompañamiento adaptado. Su determinación, apoyada por el refuerzo de capacidades a través deformaciones y el impulso de redes de apoyo mutuo, demuestra que, incluso frente a desafíos, las actividades generadoras de ingresos pueden convertirse en un motor para la autonomía económica de las mujeres y el desarrollo.
Visita de un agente al gallinero de Kentya.
Joleine escribiendo en el cuaderno de registro para su tienda de insumos agrícolas.